Y con la ilusión también llegaron los miedos.
Miedos a no saber qué hacer, con qué empezar y con todo lo que se venía después.
Carajo, qué complicado se sentía ese nudo en la garganta y las palpitaciones en el pecho, aún sentía el sonido de sus latidos, tan vigorosos y continuos, en mi mente, sonando una y otra vez.
Parecían ser una tortura o por otra parte una motivación, pero la mente no entiende de buenas a primeras los grandes cambios que significan la llegada de esa vida.
Una de las cosas más difíciles para mí fue pensar (ni siquiera tener que dar) en las explicaciones que esperaban que les de. Y sí, para alguien que no está acostumbrada a explicar por qué dejó o empezó a hacer tal o cual cosa, era bastante complicado, sobre todo porque existían personas que creían merecer una explicación larga y tendida.
Miedos a no saber qué hacer, con qué empezar y con todo lo que se venía después.
Carajo, qué complicado se sentía ese nudo en la garganta y las palpitaciones en el pecho, aún sentía el sonido de sus latidos, tan vigorosos y continuos, en mi mente, sonando una y otra vez.
Parecían ser una tortura o por otra parte una motivación, pero la mente no entiende de buenas a primeras los grandes cambios que significan la llegada de esa vida.
Una de las cosas más difíciles para mí fue pensar (ni siquiera tener que dar) en las explicaciones que esperaban que les de. Y sí, para alguien que no está acostumbrada a explicar por qué dejó o empezó a hacer tal o cual cosa, era bastante complicado, sobre todo porque existían personas que creían merecer una explicación larga y tendida.
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